miércoles, 6 de noviembre de 2013

Mar adentro.





No me dejes acá el dolor llegará,
la tristeza de no verte y no poderte acariciar.
Quédate junto a mí, en mis sueños estás,
también tengo la certeza de volvernos a encontrar.

La verdad no estaba preparada para esto
si fui fuerte, ahora soy solo carne y hueso.
Frágil sin abrigo, llorándote un río,
tu rostro me aparece en los momentos mas fríos.

Deambulando en un viaje sin escala,
no encuentro el camino a casa, la pena me sobrepasa.
Tu ropa intacta en el cuarto doblada con bordes exactos,
esperando a que vuelvas por un rato.

Para abrazarme como solías hacerlo cada noche
y dándome un beso como broche
¿Sabes? Las paredes tienen tu aroma
y mirar el pasillo es un acto que me desploma.

Cada rincon aun grita de tu nombre
y cuando el sol se esconde, solo la soledad me corresponde.
Solo quiero oír de nuevo el tono de tu voz,
pero ahora solo siento el abandono de Dios.

En mi mar adentro tengo una piedra un lamento,
intento soltarte, pero pierdo yo el aliento.
No te rindas, no te extingas, no me falles,
no me falles, no me falles, no me falles.

En mi mar adentro tengo una piedra un lamento,
intento soltarte, pero pierdo yo el aliento.
No me dejes, no te apartes, no me falles,
no me falles, no me falles, no me falles.


No me dejes acá, el dolor llegará,
la tristeza de no verte y no poderte acariciar.
Quédate junto a mí, en mis sueños estás,
también tengo la certeza de volvernos a encontrar.
No me dejes...

El proceso en tu regreso al origen,
recuerdo estar charlando y en un momento te dije
lo que hoy en día es mi gran culpa,
después uno ya busca errores con una lupa se suman
reclutan el dolor de no tenerte, partiste
y este fin de semestre cumplí
los cinco abriles mas tristes,
sin duda tu alma partió a la eternidad
cerramos la puerta al suelo de aquel entonces no puedo olvidar, superar
ya dejar ese lugar no puedo visitar
no me canso de llorar en cumpleaños, navidad.
El cariño no se podrá reemplazar
se que he actuado mal y en algún momento
nos volveremos a encontrar, pero, como mi voz se quiebra
desaparecen recuerdos pasan años y longevos
acortan plazos y te abrazo en sueños
y esa no era la realidad, te pido que me cuides del cielo.

TE AMO MAMÁ...

No me dejes acá el dolor llegara
la tristeza de no verte y no poderte acariciar.
Quédate junto a mí en mis sueños estas,
también tengo la certeza de volvernos a encontrar.

No me dejes...



Artista: Ana Tijoux & Panty & Dacel
Álbum: 1977
Año: 2010

lunes, 4 de noviembre de 2013

Aquel verano.




Te recuerdo cuando aún no te conocía,
como ahora recuerdo tu vientre dormido
y le curas el hipo a nuestro sueño,
ahora, de madrugada, mientras escribo.



- Ismael Serrano -

¡Y lo que Yo quiero!



¿Alguna vez te ha pasado, que empiezas una relación, y los amigos se mosquean contigo o simplemente dejan de ser tus amigos? No sabemos de qué manera el mundo a nuestro alrededor desaparece. Y no sólo eso. Además, hacemos, sentimos, y casi que pensamos como nuestra pareja lo hace. Creemos de verdad, que eso es lo mejor para nosotros. Nos repetimos el mantra: “estoy consolidando la relación”.

Y mientras creemos que se consolida, lo que se experimenta es una pérdida de estructura de la propia persona. Evidenciamos un cambio en nuestra personalidad, que asusta a todos nuestros amigos, menos a nosotros.

Nos obstante, pasada la novedad y la euforia de los primeros meses, nuestra pareja se muestra con nosotros cada vez más apática o posesiva, para vivirse centrado en sus hábitos, los cuales, por cierto, entendemos cada vez menos. Hasta que uno se acostumbra. Se suele llamar una pareja cómodamente instalada en la rutina. Van pasando los años, cada uno está lo suyo; Si. Nos vemos todos los días, tenemos hijos, de vez en cuando pelamos, y seguimos con cierto de nivel de tolerancia en la convivencia. Bien. Todo va.

He conocido el caso de una pareja cuya relación fue motivo de reportaje en una revista, y sin embargo, pese a lo hermoso de las fotos, de la casa, y de los rostros afables, el matrimonio estaba roto. Lo que desencadena la ruptura en ocasiones tarda todavía unos años, hasta que el cuento de hadas se esfuma, o la película, cuyo argumento es muy personal, se torna francamente insoportable.

Para cerrar la historia decimos cosas como: no es como le conocí; en realidad no era lo que quería cuando lo decidí; es que mis intereses no eran los que luego vivimos. A posteriori pareciera que invalidar nuestras decisiones nos da cierto alivio, sin embargo, nos mantiene en ese círculo vicioso. Muchas veces se toma la decisión de dejar a nuestra pareja empujados por la presencia de una tercera persona con la que, pese a nosotros, volvemos a jugar al tiovivo con similar argumento.

Hay personas que repiten sólo una vez. Para otras se convierte en una peregrinación. Y los que pasan de irse y siguen en la convivencia se justifican. Y a veces, ocurre el milagro, e inexplicablemente va surgiendo el Amor.

Salvo este aprendizaje, la situación de separados en la misma casa empieza a hacernos mella. Sin saber a ciencia cierta por qué, hay ciertos intereses abandonados. A un lado del camino quedaron amistades, intenciones y proyectos. Los hábitos que nos parecían sanos les hemos dejado en el olvido. Ciertamente esto es más común en el mundo femenino.

Al final, una especie de nebulosa lo recubre todo. Y aunque el mejor consejero nos describa, exponga o argumente un cambio, reconvertimos las palabras para mantenernos en una relación, que se vuelve cada vez más disfuncional. A partir de ese momento el apego es dueño y señor del amor.

En este punto, o las circunstancias favorecen el cambio, o nos quedamos parados en esa estación de desamor durante largo tiempo. Y para los que se quedaron en soledad, se convierte en una estación, o espacio de bienestar donde argumentamos el placer de convivir solos. Pocos reconocemos que enredamos nuestra relación con nosotros mismos con trabajo, actividades, personas de paso, y fuertes sensaciones.

Retomando nuestro ejemplo de inicio. Cuando Susana conoció a Rubén pesaba 55 kilos, cuidaba su alimentación y estaba feliz con su desarrollo personal. Solía quedar con sus amistades con cierta frecuencia, o les invitaba a casa, y también, había perspectivas de futuro en su trabajo. En seis meses había abandonado sus buenos hábitos, no sólo de comida, sueño y relación. Pese al apego un día consiguió dejar a Rubén, aunque la confianza en que podría tener una pareja quedó reducida a la imposibilidad.


-  Graciela Large de la Hoz -

sábado, 2 de noviembre de 2013

Cosas pendientes.



Estoy en la estación de las cosas pendientes
pensando que el amor no siempre es suficiente,
estoy pensando en ti, mirando algún mensaje,
tratando de elegir una razón que encaje.

Miro hacia atrás y hay nostalgia entre los dientes
amigos que se van, amigos que no vuelven,
cosas de la niñez de un niño con pies planos,
el tiempo que robé de infancia a mi hermano.

Y sé que no hay camino de regreso,
que el desamor está en los huesos
pero hay maneras de vencer.

Y sé que aunque haya cosas que terminan
crece otra piel sobre la herida
y todo puede suceder.

Estoy cruzando Sol,buscándome en el vientre,
pensando que el dolor no dura para siempre,
estoy pensando en mí y he vuelto a preguntarme
si aprenderé a partir, si llegaré a aceptarme.

Logré entender mejor al resto de la gente
aunque a menudo yo no logre comprenderme,
cuesta la vida ver tus propias coordenadas,
lograr que no te afecten tanto las miradas.

Y sé que no hay camino de regreso,
que el desamor está en los huesos
pero hay maneras de vencer.

Y sé que aunque haya cosas que terminan
crece otra piel sobre la herida
y todo puede suceder.


- Marwan Abu-Tahoun Recio -

Eres suficiente.



Disfruta de la vida, niño;
deja de creer que nunca es suficiente.
Los mayores no supieron reconocerte,
quizá ellos tampoco fueron reconocidos.
Pero tú ya has crecido.
No vayas en pos de beneplácito.
¡Olvídalo! ahí no reside la felicidad;
tampoco encontrarás en ello prosperidad.
Deja de creer que te va a traer riqueza,
poder, seguridad…
Cuando sueltes el miedo a perder,
todo lo que sueñas podrás tener.
Y serán tus sonrisas abiertas;
compartirás con la alegría de saber
que lo mío es tuyo y que lo tuyo es mío,
y que ambos somos suficientes,
que de niños también lo fuimos,
que aquella mente despreocupada
y aquel corazón juguetón y entregado,
que sabían olvidar las exigencias ajenas,
son los que te hacían sentir seguro,
los mismos que ahora ocultas y disfrazas 
por miedo a perder lo que, en realidad, eres,
aquéllo que nadie te puede arrebatar,
y que, cuando lo sientas en ti como luz potente,
como amor que todo lo abarca,
como percepción pura y generosa,
comprenderás…


- Concha Barbero de Dompablo -