lunes, 7 de julio de 2014

Amor, reglas y alpinistas.



Después de aquella mujer mi corazón se quedó como una aldea saqueada. Es normal que surgiera rencor desde mis tripas. Yo ya sabía desde el principio que apostaba a caballo perdedor, que aquellos ojos eran dos pozos sin fondo y aún así quise jugar. Supongo que escribo todo esto para entender y explicar que, a veces, al cruzarte con alguien, hacen falta dos cosas: conocer de qué pasta está hecha esa persona antes de poner a su nombre nuestro porvenir y no sobrestimar nuestras fuerzas, porque hay paredes que nunca se dejan escalar, montañas imposibles por mucha destreza que tengamos como alpinistas.


- Marwan Abu-Tahoun Recio -

El tiempo es el cobarde.



El tiempo es el cobarde. Y estos días
de sábanas y cuartos sin ventanas.
El tiempo, solo el tiempo. Tal vez sea
esta noche la misma. Cuando fumas
tranquila y a mi lado. Y me sonríes.

Espacio para un tiempo sin relojes,
abierta está la cama y arrugada
por el placer de cuerpos y humedades.
Tienes en el costado lunas rotas,
y una voz que reclama: “dame un beso”.

En la niebla adivino –igual que un tango-
el triste parpadeo de tu sangre.
Ni siquiera un mañana que amenace
esta absurda esperanza de creernos
eternos este amor y estos abrazos.

Y fumas en mi boca. Echas el humo
en mi vientre y te ríes mientras miras.
Mañana será tarde. Siempre eres
lo mejor de los mapas del instante.
El aceite con pan de mis mañanas.

Qué importa que los tiempos nos sean crueles,
que maten y nos hieran, si en mi mano
conservo los papeles de tu boca,
la promesa firmada de que nunca
podrán los calendarios con nosotros.

Aunque tengas otros dedos en tu carne
nunca podrás librarte de estos brazos
que te buscan de noche y te recuerdan
que el tiempo es el cobarde. Y lo he vencido.


- Rodolfo Serrano -

Algún día.


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martes, 1 de julio de 2014

Aprendí.



Hoy he aprendido que aún necesito quererme un poco más, que todavía espero lo imposible, que quien no se aprecia no puede demostrar afecto, reconocimiento ni cercanía. Y que eso que en otros vi, aunque me cueste aceptarlo, no era otra cosa que mi propio ser, en busca de espejos en los que encontrar su reflejo.
Hoy he dado un paso de gigante hacia el amor por mí misma, donde la humildad se ha de fundir con la grandeza de abandonar para siempre los juicios, de sentirme una, de verdad, con el Todo, sin separación, sin comparación, en armonía, aceptación y perdón.





- Concha Barbero de Dompablo -