jueves, 15 de octubre de 2015

Algún día.






Espero en la cola de una pequeña tienda de barrio
para pagar un refreco pensando en mis cosas.
Una voz cansada me desconcetra
y escucho que pregunta a la señora que atiende en el mostrador
¿Cuanto valen estas salchichas?
Es una chica joven de aspecto desaliñado
con su niña de alrededor de 5 años
que me mira con los ojos muy abiertos.
La señora responde, pero a la chica no le debe llegar
porque pregunta por otra cosa y otra y otra
hasta que al fin coge una sopa barata,
luego pregunta por otra y el precio tambuén es caro para sus posibilidades,
asi que paga y se va.
La niña vuelve a mirarme antes de irse abrazada a un mono de peluche
Ya no pienso en mis cosas,
pienso en SUS cosas,
por que al fin y al cabo también son las mías...
Porque cuando lucho también lo hago por aquella chica cansada
que no puede pagar ni unas salchichas y por su pequeña que no podrá cenarlas
pago y me voy recordando la mirada de aquella niña
y la voz cansada que repetía, "y eso cuanto vale..."

Algún día,
algún día cuando cambiemos esto,
ya no tendrá que preguntarlo mas
y la niña, aunque ya mujer,
podrá incharse a salchichas.

Pablo Rivadulla Duró -

viernes, 9 de octubre de 2015

De cotidianidades.


“Si los dioses
te juegan una
y no quieren
salir a jugar
ni mucho menos
sonreír.
-
Si la suerte
sale despeinada
sin tomar café
y en medio
del rush hour.
-
Si el caos
no encuentra
el mínimo
de orden
sólo porque sí.
-
Sabes que me tenés
cómo primera
y última certeza;
que mi pecho hace
buen balcón
para mirar
supernovas
sin que hagan
daño.”

 
- Francisco J Quintana -

viernes, 2 de octubre de 2015

Karma...





Y TE DIRÉ: ¿QUÉ TAL MI ALMA?
¿A QUÉ TE HA SABIDO EL KARMA?
¿CÓMO ES NO TENER SUSPIRO, NI SALIDA, NI LA CALMA
DE SABER QUE HAY UNA TUMBA, DONDE HAN DE RODAR LAS LÁGRIMAS?


- Sucio

Amantes Bipolares

  • Las personas bipolares son adictas al amor y a la dependencia (...) se puede observar un recorrido específico de sus vínculos. 
  • Los inicios son típicos: el interés por alguien se despierta rápidamente, la alegría embarga a la persona, que siente gran entusiasmo y se deja llevar por sueños, proyectos, fantasías e ilusiones en torno del futuro de la relación, aun cuando haya conocido a la otra persona hace unas horas. 
  • Esta falta de transición y de capacidad de espera lleva a la persona bipolar, con mucha frecuencia, a elecciones de pareja sin otro fundamento que la necesidad de estar en una relación. 
  • Esta misma necesidad está en la base de la idealización del otro que comienza a desarrollar y que, con mucha frecuencia, el temor al rechazo o la pérdida la conduce a tomar una actitud y una conducta de sumisión. 
  • La dependencia y la sumisión no conducen a otra cosa que a un progresivo deterioro del vínculo a medida que la asimetría de la pareja se va acentuando e incluso, se van presentando conductas de maltrato emocional que agravan el contexto. 
  • El miedo a la soledad no le permite salirse de la situación. Con el tiempo la ruptura es inevitable y es característico el hecho de a pesar de lo destructiva que pueda ser una relación, cuando el bipolar ocupa el lugar del “dependiente”, siempre intentará volver a reanudarla. 
  • Y, si esto no es posible comenzará a tener relaciones, una detrás de otra, hasta que vuelva a encontrar a una persona que se adecue al modelo de vinculo que mora en su interior y allí comenzará de nuevo el proceso que lo va a conducir al mismo punto una y otra vez. 
  • Claro, esto también lo encontramos en personas no bipolares del mismo modo que existen bipolares que en lugar de sufrir hacen sufrir. 

- Eduardo Horacio Grecco -