domingo, 17 de noviembre de 2013

No es nada de tu cuerpo.



No es nada de tu cuerpo,
ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre,
ni ese lugar secreto que los dos conocemos,
fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro.
No es tu boca —tu boca
que es igual que tu sexo—,
ni la reunión exacta de tus pechos,
ni tu espalda dulcísima y suave,
ni tu ombligo, en que bebo.
Ni son tus muslos duros como el día,
ni tus rodillas de marfil al fuego,
ni tus pies diminutos y sangrantes,
ni tu olor, ni tu pelo.
No es tu mirada —¿qué es una mirada?—
triste luz descarriada, paz sin dueño,
ni el álbum de tu oído, ni tus voces,
ni las ojeras que te deja el sueño.
Ni es tu lengua de víbora tampoco,
flecha de avispas en el aire ciego,
ni la humedad caliente de tu asfixia
que sostiene tu beso.
No es nada de tu cuerpo,
ni una brizna, ni un pétalo,
ni una gota, ni un gramo, ni un momento:

Es sólo este lugar donde estuviste,
estos mis brazos tercos.
 

- Jaime Sabines -

Inventar la verdad.



Pongo el oído atento al pecho,
como, en la orilla, el caracol al mar.
Oigo mi corazón latir sangrando
y siempre y nunca igual.
Sé por quién late así, pero no puedo
decir por qué será.

Si empezara a decirlo con fantasmas
de palabras y engaños, al azar,
llegaría, temblando de sorpresa,
a inventar la verdad;
¡Cuando fingí quererte, no sabía
que te quería ya!
 

- Xavier Villarrutia -

miércoles, 13 de noviembre de 2013

¿Dónde?




Aquí tienes mi parte del trato,
la de nunca poder alejarnos,
la de nunca dejar de querernos 
y tampoco volver a encontrarnos.

Aquí están nuestras firmas al pie,
juran nunca dejar de quererse,
y debajo con letras pequeñas
la promesa de nunca volverse.

Lamentando que enfriándose el té,
nunca van a juntarse los nombres,
de aquello que un buen día pudo ser,
y que siendo no deja dejarse. 

Y sonriendo los posos se burlan,
de promesas que no prometimos,
porque aquello que algún día ya fue,
no lo puede romper el destino... 


- Sucio

lunes, 11 de noviembre de 2013

Los amantes.



Silba el viento dentro de mí.
Estoy desnudo.
Dueño de nada, dueño de nadie,
ni siquiera dueño de mis certezas,
soy mi cara en el viento, y a contraviento,
y soy el viento que me golpea la cara.

El pulpo tiene los ojos
del pescador que amenaza.

No hay esperado que no sea esperador,
ni amante que no sea boca y bocado,
devorador devorado.

Es de tierra el hombre
que será comido por la tierra.

El miedo seca la boca,
moja las manos y mutila.
El miedo de no saber
nos condena a la impotencia.

Hay un único lugar
donde ayer y hoy se encuentran,
se reconocen y se abrazan.
Ese lugar es mañana.


- Eduardo Galeano & Augusto Blanca -

domingo, 10 de noviembre de 2013

Te vi.


...

Aún puedo imaginarte como un día serás:
te vi con los ojos de lunes y el vestido blanco.
Eras la niña que dormía escondida,
mi fin de semana eterno,
la reina de todos mis torneos,
la que bailaba sobre la cama por las noches,
la que me espera para soplar velas
cada marzo compartido,
por tus días,
por los míos.


- Ismael Serrano -