miércoles, 12 de julio de 2017

Clavados, buceo, heridas y un telar...

Cuando tomamos valor y nos aventamos el clavado al fondo de nosotros mismos.
Cuando nos decidimos a ver que nos encontramos de verdad,
vamos haciendo al principio snorkeling y explorando debajo de la superficie y luego terminamos en buceo profundo.
Nadar al centro de tu ser, a tu interior.
Ahí vas a encontrar cosas de tu pasado cercano y así poco a poco a tu pasado lejano y vas a encontrar una gruesa cuerda que te sirve para no perder el bote desde el que te lanzaste, pero conforme vamos profundizando vamos encontrando que esa gruesa y firme cuerda se va adelgazando hasta convertirse en un delgado y frágil hilo que esta atado al centro.
Es intimidante y a veces es aterrador ver esa fragilidad que me tiene atado a mi centro, esa tenue linea que me conecta lo que fui, con lo que soy.
Pero si prestamos atención, ese delicado hilo es el que me conecta con mi herida, con esa herida que pudiera parecer intrascendente, pero es MI HERIDA.
MÍA, la que me hizo ser este YO que soy hoy.

Disfruta el camino a tu interior mientras llegas a tu herida.
Y cuando la encuentres llega al centro, dale un beso y cuídala.
Quizá sea sanable, quizá no, pero cuando la toques recuerda el Ho´oponopono:
“Lo siento. Perdóname. Te amo. Gracias”

Sigo en ello.
Y es complicado.
Hoy me encuentro mas al centro y me he encontrado tantas cuerdas enredadas, tantos nudos, tantas encrucijadas, que cuando voy mas al centro y las cuerdas se vuelven hilos, esto parece un telar, así que tejo y tejo para crear con los hilos y las heridas, la manta que me dé cobijo y me permita sanar.

He crecido, me he puesto mas viejo y he aprendido,
pero no estoy seguro de cual de todas es la que disfruto mas.


- Sucio -

domingo, 30 de abril de 2017

Sublimar...

Yo tan humanista, tu tan lacaniana.
Yo tan desvelado, tu tan de mañana.
Dos universos lejanos en una tierra alterada.
Que si logran encontrarse, será en plena madrugada...

- Sucio -

martes, 25 de abril de 2017

Madera de poesía...


Me hubiera encantado seguir siendo poeta,
entregarme en cada verso en cada rima, en cada renglón.
Explicar con más bellas metáforas el sentido de la vida, del amor, de todo el significado de la desgracia humana a cambio de la belleza de unos ojos iluminados de pasión.
Me hubiera encantado escribir todos esos libros que guardarías celosamente en sus mochilas, en el buró o justo al centro del librero, esos que tienen un título minimalista y debajo en rojo y con letra de molde el nombre del autor.
Me hubiera encantado firmar libros, hablar de aquello que me inspira, contar experiencias que nunca viví a personas que no me conocen para que puedan soñar vivir esas vidas para dejar de ser ellos mismos.
De verdad como me hubiera encantado brillar y resplandecer con las manos en los bolsillos y despeinado, en blanco y negro sin el peso de la vida en los hombros pero con la fluidez de la existencia en el lenguaje corporal, atrapado entre dos páginas al centro de una revista especializada en intelectualismos o en la red social en turno al lado de un fragmento de algo que me inventé para que sintieras que tu vida es especial...

Pero no lo fui, fui cobarde y me rendí antes de tiempo.
No fui el trovador adecuado, ni el bardo acertado y menos el cuentacuentos habilidoso que con tres conceptos podría armarte una historia, dos versos y una emoción.
Yo solo me rendí.
No sería jamás el sujeto adecuado para vivir esa vida, no me gusta peinarme, no soy talla comercial, no soy fotogénico y a veces tengo las fallaz ortográficas mas garrafales.

Yo tenia mas madera de poesía que de poeta.

Pero no lo sabía hasta que las rimas perdieron el sentido y la vida comenzó a mostrarme que las sílabas que no se cuentan tienen más métrica existencial que sentido lírico.
Que el haiku son los 3 segundos que unen el principio de la vida con la segunda parte de la vida.
Que una décima es muy larga para guardar una vida pero un 4x2 podía ser justo para darle sentido a la misma.

Yo tenia mas madera de poesía que de poeta.
Pero a la poesía no se le aplaude, se le aplaude al genio que la crea. A la poesía no se le ama, se le dedica al amado. A la poesía no se le entiende, se le asigna un sentido.

Yo tenía más madera de poesía que de poeta, porque nunca supe rimar, yo solo supe vivir...


- Sucio -

lunes, 24 de abril de 2017

Scars fade.




“Ojalá te falte algo 
 y quieras volver a leerme
 y sepas que no fue muy pronto 
 para aquel adiós,
 y tengas las manos abiertas 
 para otra poesía que hable de nosotros.”