jueves, 29 de noviembre de 2012

¿Y quiénes son las mujeres que usted ha amado?



“¿Las mujeres que he amado? Tuve la suerte de amar a la mujer más maravillosa que he conocido. Ella fue la poesía misma y el genio mismo. Desgraciadamente no supe amarla a ella sola, pues he sido siempre incapaz de amar a una sola mujer. Dicen mis amigos que mi corazón es un multifamiliar. Por mi parte, creo que el mandato “amaos los unos a los otros” no indica limitación numérica de ninguna especie sino que antes bien, abarca a la humanidad entera.”

 
- Diego Rivera -
(En etrevista realizada
por Elena Poniatowska)

domingo, 25 de noviembre de 2012

Recuerdo y memoria.





"Tus promesas se perdieron el mismo día que desapareciste de mi vida… Pero “en mi recuerdo existes y en mi memoria…”. Noto cada día el frío de tu ausencia encañonándome las entrañas. Y recuerdo lo bonito que fue tenerte a mi lado... caminar contigo."


Sacar la voz.




Respirar para sacar la voz,
Despegar tan lejos como un águila veloz.
Respirar un futuro esplendor,
Cobra más sentido si lo creamos los dos.
Liberarse de todo el pudor,
Tomar de las riendas,
No rendirse al opresor.
Caminar erguido, sin temor,
Respirar y sacar la voz.

Uhh, uhh, uhhh (x2).

Tengo los bolsillos vacíos,
Los labios partidos,
La piel con escamas,
Cada vez que miro hacia el vacío.
Las suelas gastadas,
Las manos atadas,
La puerta de entrada siempre tuvo el cartel,
Que dijo que estaba cerrada.
Una espina clavada,
Una herida infectada, entramada,
Una rabia colmada,
En el todo y en la nada.
El paso torpe, al borde, sin acorde,
Cada vez que pierdo el norte,
Tengo la pérdida del soporte.
El tiempo que clava,
Me traba la daga,
Me mata, filuda la flama, sin calma,
Que de las manos se me escapa.
Pero, tengo mi rincón florido,
Sacar la voz,
No estoy sola,
Estoy conmigo.

Liberarse de todo el pudor,
Tomar de las riendas,
No rendirse al opresor.
Caminar erguido, sin temor,
Respirar y sacar la voz.

Uhh, uhh, uhhh (x4).

Tengo el amor olvidado,
Cansado, agotado, botado,
Al piso cayeron todos los fragmentos,
Que estaban quebrados.
El mirar encorvado,
El puño cerrado,
No tengo nada, pero nada,
Suma en este charco.
La mandíbula marcada,
Palabra preparada,
Cada letra afilada,
Está en la cresta de la oleada.
Sin pena ni gloria,
Escribiré esta historia,
El tema no es caerse,
Levantarse es la victoria.
Venir de vuelta,
Abrir la puerta,
Está resuelto,
Estar alerta.
Sacar la voz que estaba muerta,
Y hacerla orquesta,
Caminar, seguro, libre, sin temor,
Respirar y sacar la voz.

Liberarse de todo el pudor,
Tomar de las riendas,
No rendirse al opresor.
Caminar erguido, sin temor,
Respirar y sacar la voz.

Uhh, uhh, uhhh (x4).

El tiempo clava la daga,
Haga lo que haga uno,
Estraga oportuno,
Tú no cobras lo que el tiempo paga.
 Se traga saga tras saga,
Raspa con su amarga espátula,
Huérfano se hace de brújulas,
 Y lucidamente en celo,
Blanca el arma, blanco el pelo,
Su blanca cara de crápula.
'ésta' dice un espinela,
La que violeta cantaba,
La de la sílaba octava del pateador,
Vieja escuela.
Y lo que duela, que duela,
Si es que tiene que doler,
La flama sin calma, que arder tenga,
 Que así siga ardiendo,
Que siga fosforeciendo,
 Si tiene que florecer.


En un cordel,
A colgar la copla,
Que el viento mece,
Que pocas veces merece.
Cada pena,
Suelta voz, cada tos,
Pensando en sacar la voz.

Uhh, uhh, uhhh (x2).


Titulo: Sacar la voz
Artista: Anita Tijoux & Jorge Drexler
Año: 2012

viernes, 23 de noviembre de 2012

De Buenas Noches...



Como extraño abrazarte cada noche y preguntar: ¿Que tal tu día?
Y escucharte atentamente, contestar  tu día a día.
Extraño tu voz dulce, cansada y somnolienta recitar
 cada hecho y cada cosa que me quisieras contar.

Hasta que a tu relato llegaba el sueño
hasta que te llevaba pausado y sereno
hasta que te tomaba despacio separándote del suelo
y en ese respirar pausado, ahí yo era un hombre pleno…




- Sucio -

jueves, 15 de noviembre de 2012

El niño al que se le murió el amigo.


Una mañana se levantó y fue a buscar al amigo, al otro lado de la valla. Pero el amigo no estaba, y, cuando volvió, le dijo la madre: “el amigo se murió. Niño, no pienses más en él y busca otros para jugar”.El niño se sentó en el quicio de la puerta, con la cara entre las manos y los codos en las rodillas. “Él volverá”, pensó. Porque no podía ser que allí estuviesen las canicas, el camión y la pistola de hoja­lata, y el reloj aquel que ya no andaba, y el amigo no viniese a buscarlos. Vino la noche, con una estrella muy grande, y el niño no quería entrar a cenar. “Entra, niño, que llega el frío”, dijo la madre. Pero, en lugar de entrar, el niño se levantó del quicio y se fue en busca del amigo, con las canicas, el camión, la pistola de hojalata y el reloj que no andaba. Al llegar a la cerca, la voz del amigo no le llamó, ni le oyó en el árbol, ni en el pozo. Pasó buscándole toda la noche. Y fue una larga noche casi blanca, que le llenó de polvo el traje y los zapatos. Cuando llegó el sol, el niño, que tenía sueño y sed, estiró los brazos, y pensó: “qué tontos y pequeños son esos juguetes. Y ese reloj que no anda, no sirve para nada”. Lo tiró todo al pozo, y volvió a la casa, con mucha hambre. La madre le abrió la puerta, y le dijo: “cuánto ha crecido este niño, Dios mío, cuánto ha crecido”. Y le compró un traje de hombre, porque el que llevaba le venía muy corto.


- Ana María Matute -